Siguiendo la línea argumental nos parece muy oportuno citar a Pilar Ríos Campos, de la Universidad de Jaén, que en su articulo “Voluntariado y Genero” habla de la “división sexual de los Principios Morales” como íntimamente relacionada con la división Sexual del trabajo y de los espacios.
Ella afirma que los valores diferenciales en los que son socializados los dos sexos cumplen una función en la división sexual del trabajo, ya que su objetivo es educar a las personas para que desemeñen los roles asignados en función de su sexo con la máxima eficacia y las mínimas resistencias.
En este sentido, Ríos mantiene que a los hombres se les asigna la Etica de la Justicia, relacionada con el ámbito publico, mientras que a las mujeres se les impone la Etica del Cuidado, relacionado con el ámbito privado o domestico.
Lo domestico como valor se constituye, así, como una demanda de genero de la que es difícil sustraerse, aun cuando nos encontremos en el ámbito publico: “Sus efectos van mas allá de los espacios concretos debido a que se encuentran adscritos a los roles sexuales”.
Es por ello –-concluye— que al asignársele a las mujeres la realización de trabajos que suponen una extensión de las labores domesticas, es decir aquellas que implican cuidado, atención y apoyo (autosacrificio) y menos reconocimiento y valoración, estas lo internalizan y como consecuencia también son las que mas se dedican al Voluntariado, especialmente al de acción social, y especialmente al asistencial, por contraposición al Voluntariado reivindicativo, de denuncia o de incidencia política.
Sin embargo, Pilar Ríos concluye que esa dedicación al Voluntariado es una rémora más para que las mujeres puedan alcanzar su plena ciudadanía, realizando tareas gratuitas fuera del hogar, además de en éste.
No estamos de acuerdo completamente con esta afirmación ya que partimos de la base de que la dedicación al Voluntariado es meditada y consciente, no un impulso para la prolongación de los trabajos impuestos a su rol en el espacio publico.
Por otra parte, el Asociacionismo es un paso hacia la participación ciudadana y hacia el conocimiento de nuevas realidades, así como de nuevos conocimientos y relaciones personales, cosas todas ellas que pueden redundar en el empoderamiento de las mujeres al trascender “los cuatro muros” del espacio domestico y el escaso contacto con otras personas que no pertenezcan a su circulo familiar o vecinal.
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